La ejecución técnica del proyecto avícola Llombay Carcaixent representa, hoy en día, la máxima expresión de los estándares de calidad que aplicamos en cada intervención de GANAL. La remodelación integral de esta planta para la empresa OVOCITY ha exigido una precisión estructural superior, permitiendo transformar una infraestructura preexistente en un complejo de producción inteligente con capacidad para ochenta mil aves. Este trabajo refleja, de manera nítida, de qué forma la fabricación propia y la integración de sistemas de control ambiental definen la competitividad en la avicultura de puesta contemporánea.
Optimización de superficies y versatilidad en la disposición de lineales técnicos
El desafío principal de esta obra residía, fundamentalmente, en la heterogeneidad de las cinco naves adquiridas por el cliente. Frente a las limitaciones de una estructura antigua, la oficina técnica de GANAL proyectó una distribución variable que maximiza el volumen útil de cada edificio. En las naves de mayor envergadura, hemos implementado configuraciones de tres lineales de baterías, mientras que en otros espacios la arquitectura dictaba soluciones de dos lineales para garantizar los pasillos de servicio y la correcta circulación del aire.
Especial mención requiere la intervención en la nave de menor sección del Proyecto avícola Llombay Carcaixent. En este punto, la capacidad de GANAL para producir equipos bajo pedido en nuestro propio taller resultó determinante. Diseñamos e instalamos un único lineal, fabricado a medida, que se integra perfectamente en el espacio disponible, manteniendo la misma potencia de extracción y los mismos estándares de automatización que el resto del complejo. Esta versatilidad estructural asegura que la inversión de OVOCITY rinda al cien por cien de sus posibilidades genéticas, independientemente de la morfología de la nave original.
Sinergia tecnológica y control de parámetros críticos del entorno productivo
Un sistema de producción de estas dimensiones requiere una estabilidad ambiental absoluta, necesaria para proteger la tasa de puesta diaria. En el diseño de Carcaixent, hemos integrado la tecnología de MUNTERS para gestionar un clima de precisión que anula cualquier estrés térmico derivado de las condiciones exteriores. El flujo de aire está calculado para renovar el oxígeno de manera constante, eliminando el exceso de humedad y los gases nocivos. Este control se monitoriza mediante los cerebros digitales de HOTRACO, cuyos sensores de alta sensibilidad permiten una gestión basada en datos empíricos sobre temperatura y calidad del aire de forma permanente.
La iluminación técnica de HATO se ha programado para respetar los ritmos circadianos de las gallinas, siendo este un factor esencial para la estabilidad del lote. La luz se distribuye de forma uniforme, evitando zonas de sombra que puedan alterar el comportamiento de las aves. Todo el flujo operativo abarca desde la alimentación automatizada hasta la retirada de deyecciones mediante cintas de polipropileno de alta densidad. Este diseño reduce los costes de mantenimiento y garantiza un entorno biosanitario óptimo, permitiendo que cada ave alcance con salud su techo biológico de producción.
Sistemas de recogida y logística mediante el Conveyor de GANAL
La eficiencia en el manejo del producto final es lo que distingue a una instalación de alto rendimiento. En el proyecto avícola Llombay Carcaixent, hemos implementado nuestra noria de recogida de huevos, un sistema diseñado para evacuar la producción de cada lineal de forma suave y sincronizada. Este equipo permite que los huevos asciendan desde las diferentes alturas de la batería con un índice de rotura mínimo, asegurando que la calidad del producto se mantenga intacta desde el primer segundo.
Una vez que la noria centraliza la producción, entra en juego el sistema de transporte Conveyor de GANAL. Este transportador de cadena y varillas de alta resistencia traslada los huevos de manera fluida hacia la clasificadora centralizada. La robustez del Conveyor de GANAL permite salvar distancias y desniveles entre las naves de OVOCITY, garantizando una trazabilidad impecable y una limpieza operativa constante. Al ser equipos diseñados y fabricados en nuestra propia casa, la integración entre la noria y el transporte es absoluta, eliminando los cuellos de botella que suelen aparecer en instalaciones con componentes de diferentes proveedores.

Fabricación integral y logística de precisión en la cadena de valor industrial
La robustez de la instalación descansa en el hecho de que cada jaula, así como cada sistema de transporte, han salido directamente de las líneas de producción de GANAL. Al evitar la dependencia de empresas externas para la estructura principal, podemos certificar la durabilidad del acero frente a la corrosión y el desgaste mecánico intensivo. La planta se completa con una línea de recogida que traslada el producto hacia la clasificadora de huevos, facilitando una logística limpia y eficiente hacia los canales de distribución de OVOCITY.
Para presentar este gran proyecto al mundo organizamos un evento de presentación por todo lo alto, donde los profesionales más influyentes del sector nacional pudieron observar la solvencia de una ingeniería que antepone la funcionalidad y el rendimiento a las soluciones de catálogo. La puesta en marcha del Proyecto avícola Llombay Carcaixent confirma que la unión de OVOCITY y GANAL establece un estándar de excelencia muy elevado en la industria. Seguimos impulsando proyectos donde la capacidad de adaptación y la tecnología de vanguardia aseguran el éxito operativo de nuestros clientes en el mercado global.










